viernes, 26 de diciembre de 2014

ACERCA DEL NOMBRE «HUANCHAY»

Cascada de Horcón.
El nombre «Huanchay» proviene de las voces quechua «hua» (parte superior, arriba) y «chay» (llegar, arribar), enlazadas por el elemento «-n» (marcador de la tercera persona singular). De tal forma que «huanchay» significa literalmente «el que llega de la parte superior»; más adelante veremos que se alude a la llegada del agua, considerado en el mundo andino como un ser sagrado, con lo cual el significado esencial sería: «agua que llega de lo sagrado» o «llega el agua sagrada».

«Huanchay» pertenece a la misma familia léxica de las palabras «wachay» (parir, dar a luz, procrear, fructificar; también producir, multiplicar) y «hawanchay» (colocar una cosa diferente en la superficie de otra). Las tres derivan de la raíz «hua» y además tienen en común el sufijo de acción verbal «chay».

La partícula «hua» es particularmente muy importante, porque se trata de una raíz-madre de la cual han nacido innumerables palabras en todo el mundo. Su origen, por tanto, es antiquísimo; quizás «hua» haya sido la primera palabra pronunciada por el hombre de la prehistoria, tal como lo postula Alfonso Clauer [1] en «¡Guá!, el insospechado origen del lenguaje» (Lima, 2007); sus primeros significados bien pudieron ser «tierra», «lugar de origen», «lugar de nacimiento», «sitio», etc.
 
Para hallar el significado de «hua» más próximo a nosotros, es preciso analizar los primeros registros del idioma quechua realizados en la época colonial. Tomemos como guía la palabra «hawanchay», considerando previamente los términos «hawa», que significa 'de arriba, afuera', y «hawan», 'arriba, por arriba, encima' [2].
 
En Vocabulario de la lengua general de todo el Perú (1608), de Fray Diego González Holguín, el texto más profuso que se haya escrito acerca del quechua, encontramos: «hahua», sobre, encima; «hahuanpi», arriba de algo; «huaci hahua», encima de la casa; «huaci hahuan», el techo, lo más alto de la casa; y «Huacip huanpi», por encima de casa, o más arriba de casa, o más fuera de la casa.
 
Se deduce que «hahuanpi» y «huanpi» tienen parecido significado, con la diferencia que «huanpi» se refiere a lo que está más arriba, en la parte más alta. Si dividimos en partículas la palabra «huanpi» nos acercaremos al significado literal de «hua» : Hua-n-pi, «en su parte más alta» o «en su parte superior» [3], dado que «pi» equivale a «en» y el elemento «-n» en este caso actúa como sufijo posesivo.
 
Arte y vocabulario de la lengua quichua general de los indios del Perú (1754), de Fray Diego de Torres Rubio, corregido y aumentado por Juan de Figueredo, trae un nuevo significado para «hahuan»: altura. En dicho texto se advierte que «hahua» es una preposición equivalente a sobre y supra; la diferencia es explicada así: «supra, también significa sobre, pero no tocando la cosa inmediatamente, sino por lo alto; y entonces la preposición es hanac». Esto quiere decir que «hahua» y «hanac» ( o «hanan», arriba, alto, parte superior) aluden a lo que está «sobre o encima», pero en niveles distintos; por ejemplo, «hanacpacha»: cielo, lugar alto, el mundo de arriba.
 
Vemos que tanto «hanac» como «huanpi» hacen referencia al espacio o lugar más elevado, y que «hua» significa «parte superior». Sin embargo, estos significados son un tanto ambiguos; particularmente, la raíz «hua» o «wa», tiene un significado más profundo y trascendente.
 
Según la cosmovisión andina, hay dos planos de existencia:
 
a) Ka : La realidad material, visible, cognoscible. En este plano se sitúan el «ukhu pacha» (mundo de adentro), el «kay pacha» (mundo de aquí) y el «hanac pacha» (mundo de arriba).

b) Wa: La realidad inmaterial, invisible, intangible, incognoscible. En este plano está el «hawa pacha» (mundo de afuera), el universo que está más allá de nuestros sentidos [4], el espacio-tiempo de lo sagrado, lo esencial, lo trascendente.

Todo lo que existe en la realidad que conocemos se origina en el plano Wa y hacia él retorna todo en forma cíclica. En la filosofía andina los ciclos de vida son continuos y complementarios, la muerte es un tránsito de reintegración del ser a la energía cósmica de Wa ( fuente de vida y sabiduría), donde luego de un tiempo recibirá otro impulso vital para comenzar un nuevo ciclo de existencia en Ka.
 
Entonces, considerando que la raiz «hua» o «wa» hace referencia a lo sagrado, podemos descubrir el principal significado de «wa-chay» (parir). Esta palabra que resulta de la unión de «wa» (lo sagrado) y «chay» (llegar) significa: «llegada de Wa» [5]. El nacimiento de un nuevo ser se puede interpretar como «la llegada de lo sagrado», porque el neonato trae la esencia vital del plano sagrado. 
 
Río Gallán, que baja desde los 3,950 msnm
«Hua-n-chay» tiene un significado parecido. La presencia de la partícula «-n», marcador de la tercera persona singular, determina la leve variación respecto a «wachay», siendo el significado esencial de «Huanchay»: «el que llega de lo sagrado», «el que llega de Wa» o, simplemente, «llega de Wa». ¿Y quién llega de Wa?. Justamente el que nace, un ser que viene cargado de la esencia de Wa o, lo que es lo mismo, un ser sagrado.
 
Y este ser al que se alude no es otro que el agua. Porque el agua en el mundo andino es un ser vivo [6] y sagrado; su presencia es cíclica y permanente; fecunda la tierra para generar vida; en los lagos, lagunas, ríos y en el mar propicia la vida y la reproducción de los peces; se utiliza para el riego, el baño (efecto purificador), la preparación de los alimentos, etc; es esencial para el desarrollo de la vida en el planeta. Llega de arriba (en forma de lluvia o cascada), nace en la laguna (río) o brota del subsuelo (ojo de agua, manantial), cubre de vida la tierra y los océanos, trasciende y vuelve a aparecer pura y cristalina.

Como símbolo de vida, fertilidad, productividad, purificación, alegría y bienestar, el agua tuvo gran importancia para nuestros ancestros; era considerado un ser divino y se le rendía culto. En el Tawantinsuyo, en el mes de octubre, se celebraba el Oma Raymi (Fiesta del Agua); el cronista Guaman Poma perennizó el rito en el Calendario Inca designándolo Oma Raymi Quilla (mes de la fiesta de orígenes). Para minimizar o contrarrestar el masivo culto al agua, los españoles impusieron en fecha adelantada, el 8 de setiembre, la fiesta en honor a la Virgen de la Natividad.

EL AGUA : SER SAGRADO

La palabra «huanchay» está muy relacionada con el agua. El rastreo de este vínculo nos lleva hasta los mitos de creación y leyendas del Antiguo Perú, donde resulta evidente la importancia del agua como elemento sagrado de origen -- una leyenda nos dice que Manco Cápac y Mama Ocllo salieron del lago Titicaca; Nailamp, el fundador del reino Sicán, vino del mar--, vida y fecundidad; en lo que nos atañe, comenzaremos viendo el parecido estructural que existe entre «Huanchay» y los antiquísimos términos «huachac» y «huachaj», de la misma familia léxica del actual «wachay» (parir), para comprender y relacionar los significados.

En el mito de Urpay Huachac se cuenta el origen de los peces en el mar. Cuniraya, dios del campo --frustrado por no haber alcanzado a Cauillaca y su hijo, que se internaron en el mar transformándose en las actuales islas de San Pedro (Lurín, Lima)--, violó a una hija de Pachacamac y al intentar hacer lo mismo con la segunda ésta se transformó en paloma y voló, razón por la cual a su madre se le llamó Urpay Huachac (la que pare palomas). Más encolerizado al saber que Urpay Huachac estaba ausente porque había ido a visitar a Cauillaca, arrojó al océano los peces que criaba ella en un estanque; por aquella época no había peces en el mar. Desde entonces Urpay Huachac fue considerada diosa del mar y de los humedales, madre de los peces y de las aves marinas [7], siendo venerada principalmente por los pescadores.

Se cree que «huanchay» en realidad deriva de «huachaj», término de raigambre protoquechua, que significa: pantano, ojo de agua, lugar que siempre permanece húmedo.

Tal significado aparece en el vocabulario adjunto al relato de «La Laguna de Quingray Quero» [8], leyenda recogida por Juan L. Rocha en la región del Chinchaysuyo y publicada el año 1944 en la Revista del Museo Nacional. Allí la sinonimia entre «huachaj» y «pantano» (o «humedal») es muy clara: «junto al cerro de Quingray Quero, existe una enorme piedra de superficie plana y de color gris negro que está rodeado por un huachaj y totoras [...] en ese mismo sitio, hubo (antaño) una laguna muy grande y profunda que rodeaba a la piedra [...] En la profundidad de sus aguas, aseguran, habitaba un puma de oro, de tamaño extraordinario, que era ‘Illa’ (animal sagrado) de la región y ‘madre’ de la laguna».
 
En «Geomorfonimia Argentina»(Universidad Nacional de Tucumán, 1959), Alberto Vúletin señala: «Marjal es pantano en español y se dice en mapuche ñadi; en quichua huachaj, chúra y cúra». De modo similar, en «Quechuismos en algunas regiones de Colombia» (1980), Eduardo Unda Lozada registra: «Huacha. Pantano, ojo de agua, lugar que siempre permanece húmedo. Viene del quechua huachaj con el significado anterior».
 
Vocablos de cercano parentesco semántico con «huachaj» son «huachaque», «huanchaque» o «wachaque», usados de manera indistinta para referirse a: chacra hundida que se obtiene excavando el terreno hasta alcanzar el manto freático o agua subterránea; puquio, agua que brota del subsuelo; pantano, humedal; pozo, estanque, reservorio.

Wachaque es una palabra en lengua Cauqui --dialecto casi extinto del idioma Jaqaru, hermana del idioma Aymara--, que significa: «donde gotea el agua» [9]. De allí su uso para llamar así a un estanque o reservorio.

Un antiguo registro histórico nos indica que existió un vocablo similar en el Quingnam -- idioma del reino Chimú, que fue desplazado por el quechua del Chinchaysuyo--. En una carta, fechada el 5 de agosto de 1535, Francisco Pizarro le cuenta a Martín de Estete acerca del descubrimiento de la ciudadela de Chan Chan en 1534 y menciona entre otros términos quingnam el topónimo «guachaque» ( o huachaque), refiriéndose a la poza donde crece la totora [10]. Según el antropólogo Víctor Antonio Rodríguez Suy Suy, estudioso de la cultura Mochica --predecesora de Chimú--, el término original quingnam es «guachák», con el mismo significado.

Los chimús desarrollaron la técnica agrícola de chacras hundidas, wachaques, para sembrar principalmente la totora, usada en la fabricación de balsas conocidas como «caballitos de totora», el vehículo por excelencia de los pescadores en la antigüedad. Además, los chimús hicieron wachaques para almacenar agua pura, que eran reservorios considerados lugares sagrados; según el arqueólogo y antropólogo Francisco E. Iriarte Brenner: «En Chan Chan se denomina huachaque a los pozos que, casi alrededor de cien, sirvieron para obtener agua del subsuelo para el servicio doméstico de la población. También se les llama así a las lagunas y las zonas bajas y húmedas que están al sur de Chan Chan cerca al mar» [11]. 

Del análisis estructural de «huachac», «huachaque» y términos similares, vemos que la constante más sonora es la terminación que, sin duda, podemos asociar con la voz «ch’aq», sonido producido por la caída de gotas de agua en una caja sonora. Muchas palabras del quechua están compuestas de voces que reproducen los sonidos de la naturaleza; el más claro ejemplo para nuestro estudio es «phaqcha» (chorro, cascada de agua), que recoge «ch’aq» y el sonido «phaq», ruido del agua que cae sobre una superficie sólida.
 
Laguna huanchaysina donde nace uno de sus ríos.
Ya en el Lexicon, o Vocabulario de la lengua general de todo el Perú (1560), Fray Domingo de Santo Tomás había registrado «Paccha», con sus significados «fuente de agua, que sale de alto»; y «chorro de agua». En opinión del investigador Gregorio Paucar Salvador: «La cascada o salto grande de agua (en español catarata) adquiere el nombre de paqcha, porque el caer del agua produce sonidos como paq chaq, paq chaq» [12].

Por lo señalado en los párrafos que anteceden, podemos concluir que «huanchay» deriva tanto de «huachac», «huachaj» y «guachaque», palabras cuyo origen se remonta a la época precolombina y que hacen referencia en simultáneo a la madre uterina, al agua y al lugar donde se reproduce la vida. Inclusive, la Academia Mayor de la Lengua Quechua, registra un término bastante cercano, «wanchaq», señalando que para algunos investigadores este término viene de «wachaq: la que pare o procrea» [13].
 
Vía esta segunda corriente teórica, el significado del topónimo «huanchay» sería «lugar de donde viene el agua»; esto considerando que deriva de «huachac», palabra compuesta de «hua» (parte superior, lo sagrado o lugar sagrado) y «chaq» (sonido del agua, o simbólica y simplemente agua). Por aproximación significaría también «donde nace el agua».

LA FIESTA DEL HUANCHACO

Lo cierto es que todas las rutas de investigación del nombre «huanchay» conducen a relacionarla con el agua: fuente de vida y ser sagrado. Otro dato que contribuye a reforzar precisamente ello es que en Cajamarca, actualmente, cada 8 de setiembre se celebra la Fiesta del Huanchaco ( o del Huanchac) denominándola ya como la Fiesta del Agua.  

El folklorista cajamarquino Juan Jave Huangal afirma al respecto: . «Es una fiesta precolombina. Los Caxamarcas adoraban al agua. Por ello, Huanchaco viene de huachak que significa puquio o manantial. En Baños del Inca se realizaban las ceremonias donde se rendía culto al agua y cuando entraron los Incas le pusieron Umac Raymi, que está incluido en su calendario festivo. Iniciar en setiembre tiene un significado especial, ya que es el mes donde inician las lluvias. Los campesinos a través de su danza se acercan a su Wiracocha» [14].

Investigaciones arqueológicas realizadas en 1979 por el Instituto Nacional de Cultura - Cajamarca, con la conducción de Roger Ravines, y otras posteriores en el 2001, se pudo conocer que en el Complejo de Baños del Inca hubo canales, estanques y construcciones para rendir culto al agua, restos de la Cultura Cajamarca [15]. El historiador cajamarquino Julio Sarmiento Gutiérrez sostiene: «el agua fue y es abundante en esta zona y podemos observar algunos de estos huachac, huachaques, manantiales o puquios como el de santa Rosa, en los predios del estadio [...] existían muchos de éstos en épocas anteriores y a la llegada de los hispanos» [16].

Como ya se ha indicado en la primera parte, los españoles hicieron lo posible por acabar con el culto al agua, pero no lo lograron. Actualmente la celebración es mixta. Antes de la fiesta los campesinos limpian las acequias y canales de riego, días después van a la ciudad para disfrutar de las danzas (los incaicos, los chunchos y las pallas) y asistir a la misa solemne en honor a la Santísima Virgen de la Natividad, a quien le piden lluvia suficiente para tener buenas cosechas. Como el agua, la Virgen de la Natividad representa el origen, el nacimiento y la fecundidad.
 

Centro Poblado de Huanchay, en el distrito de Huacrachuco (Marañón, Huánuco)

Catedral de piedra de Campana Machay, atractivo turístico de Huanchay.

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[1] «en algún momento la voz /ua/ empezó a tener las aproximadamente equivalentes e importantes connotaciones de «tierra», «lugar de nacimiento», «territorio», «espacio en el que se vive», etc. Pero muy probablemente también, y quizá bastante más tarde, cuando cada patria tuvo nombre propio, /ua/ habría pasado entonces a ser un simple sustantivo con el que genéricamente se denotaba «lugar», «sitio», «espacio». Cualquier lugar, cualquier sitio, cualquier espacio». Klauer, A.: (2007) ¡Gua!, el insospechado origen del lenguaje, Edición electrónica gratuita. Texto completo en www.eumed.net/libros/2007b
[2] Diccionario quechua: Cuzco-Collao, Antonio Cusihuaman G., Ministerio de Educación/ Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1976.
[3] Hua. ‘parte superior’, ‘arriba’. Cf. Gonzales Holguin, p. 144: «Hahua. Sobre, o tras de, o después de» y «Hahua. Sobre y encima» (p.145). También Lira (p.234) trae: Háwa. ‘sobre’, ‘encima’, ‘encima de’, ‘tras’, ‘después de’ / Huan. «Ver huanpi Frase: Huaci huanpi, más arriba de casa, etc.» MG (L, 130) / Huanpi. «Por encima de, más arriba de» (L,132). Podría analizarse así: hua-n-pi ‘en su parte superior’ (Cuadernos del Instituto de Investigaciones Folklóricas, Volúmenes 3-4, pp. 210 y 211, Argentina, 1962).
[4] «El Hawa Pacha es el primer mundo; aquel gran Océano del Cosmos donde vibran los tiempos y los grandes sistemas galácticos que no se ven, pero existen. Es el universo invisible que ocupa un espacio y un tiempo diferentes. Está más allá de nuestros sentidos y existe, aunque los ojos humanos no sean capaces de percibirlo» (Federico García y Pilar Roca, Pachakuteq: una aproximación a la cosmovisión andina, Lima, Lumbrera Editores, 2004, p. 27) https://es.scribd.com/doc/87409455/Pahakuteq-Ninanturmanya-La-raiz-sagrada-WA-y-los-ciclos-cósmicos
[5] Ibid
[6] «el agua es un ser vivificante y fecundante. Sin agua no hay vida [...] Así, para las culturas andinas, el riego es una recreación del agua, una modalidad en que el agua es criada. En la cosmovisión campesina andina el agua es un ser vivo, es una persona que habita el paisaje o el pacha. Está por tanto ligada a la ritualidad y a las creencias». (Aguas y acequias: los derechos al agua y la gestión campesina de riego en los Andes bolivianos, Gerben Gerbrandy - Paul Hoogendam, Plural editores, Bolivia, 1998).
[7] María Rostworowski, Pachacamac y el Señor de los Milagros: una trayectoria milenaria, Segunda edición, IEP, 2002. -- Pachacamac, Obras completas de María Rostworowski, Volumen II, IEP, 2002.
[8] Revista del Museo Naciional, tomo XIII, Lima, 1944, pp. 89-92
[9] Perú en cifras, 1944-1945 Darío Sainte Marie. Empresa gráfica Scheuch S.A., 1945, p. 16.
[10] Portal de Chiquitoy, p. 8. http://chiquitoy.net/index.php?option=com_content&view
[11] Actas y trabajos, VI Congreso Peruano: Hombre y Cultura Andina, UIGV-Facultad de Ciencias Sociales, 1985, p.152.
[12] Artículo: El Kichwa: ¿Origen motivado o convencional?, Lic. Gregorio Paucar Salvador, diario Hoy-Huánuco, 28 Feb. de 2014, p.7. http://issuu.com/hoyperu/docs/hoy_viernes_28_de_febrero_2014
[13] Diccionario Simi Taqe, Quechua-Español-Quechua, Academia Mayor de la Lengua Quechua, Gobierno Regional Cusco, 2005
[14] Entrevista del 12 Set. 2013 - http://www.panoramacajamarquino.com/noticia/los-chunchos-de-cajamarca-ofrenda-mágico
[15] Artículo: ¿La Fiesta del Huanchaco, Huachac o huachaques?, Julio Sarmiento Gutiérrez, Panorama Cajamarquino, 8,9 Set. de 2012, p.6 http://www.panoramacajamarquino.com/noticia/la-fiesta-del-huanchaco-huachac-o-hu...
[16] Ibid    

*Fotos: Cortesía de Huacrachuco Huanchay, Facebook.
 

domingo, 10 de agosto de 2014

LOS CÓDIGOS DEL POETA-PINTOR JOSÉ PINEDO

Viaje a través de «El árbol que canta en tus ojos»

Un poco tarde, pero no a destiempo, he leído «El árbol que canta en tus ojos» (2005) del poeta ancashino José Pinedo Pajuelo (Casma, 1935). No es un típico libro de poesía: acicalado, finito y de un poema por página, donde fácilmente se distinguen los más logrados versos. No, se trata de un libro con códigos de presentación y lectura diferentes; desde la portada se intuye el misterio y la fantasía de las páginas interiores, donde el lenguaje del artista aparece en sus versiones de pintura y poesía, porque José Pinedo es un poeta-pintor.

Su poesía es un trazo continuo de figuras, como si se tratara de un viaje de exploración en que cada momento está unido fuertemente al siguiente, así cada poema es una sucesión de descubrimientos y emociones que no terminan cuando se llega al final. En los versos de largo aliento están presentes el espíritu viajero, el gozo de sentirse libre en la naturaleza viva, el amor por lo autóctono, la elegancia para referirse a las mujeres, la tierna evocación de vivencias cotidianas en diversos espacios geográficos, la reacción frente a la injusticia, pobreza y desigualdad, todo ello combinado con la visión cosmopolita del poeta.

Al leerlo notamos que Pinedo es un guía fantástico, cuya narración poética nos entusiasma y conmueve; no obstante su gran estatura intelectual, lo percibimos cercano, tangible, romántico, perennizado en los rumbos por donde parece continuar llevando mensajes impregnados de amor y de esperanza, como cuando era empleado de correos y alegremente recorría diversos pueblos ancashinos y huanuqueños: Huaraz, Caraz, Sihuas, Yungaypampa, Yuramarca, Huacrachuco, etc.
  «secretaria la azucena
                             la amarilis
                                         la margarita
que pueblan este poema que se abre cual tuna de los potreros
o de los caminos de herradura do una niña rubia
de sonrisa y ojos claros que bajaba al Río Grande
era el trigal de mi poesía y cerca del murmullo
de las cristalinas aguas del Saltana vivía
la chiquilla de ojos de ébano que así como una náyade
gustaba recrearse en las delicias del río Huagas y
una perlita de andar airoso llamada Perla
en los peroles de cobre mandaba tostar la jora
para la elaboración de la chicha y con voz de cactus
abría los surcos del dolor por la señorita secretaria
del hambre
             de la miseria
                             de los dum-dum
                                                    y
                                                   de la muerte»
                                                   [SECRETARIA EJECUTIVA].

Por su manera de escribir, de corrido, aparentemente sin pausas, trastocando las formas convencionales y mostrando en cada creación la huella de la innovación, reconocemos en José Pinedo a un poeta vanguardista. Ha creado una forma de expresión particular, un estilo libre, su estilo, situándose a prudente distancia del estilo de otros autores. Es único, porque sus versos tienen un orden especial y se hallan unidos al cuerpo del poema siguiendo particulares reglas de construcción; lo primero que se nota es la deliberada supresión de los signos de puntuación, lo cual es un choque visual que podría hasta desanimar al lector, pero al mismo tiempo invita a descubrir el misterio del texto, a descifrar sus códigos más ocultos, dejándonos la sensación que también podemos entender perfectamente el mensaje de sus enigmáticos óleos.
«Es el arte -tierna rama-
que cantando al natural color de la natura
pinta tu figura frágil y dulce
y describe en pinceladas la diversidad de los hots pans
que ciñen la geometría del tesoro
encantador de tu cintura y
en poesía cuando desde tu engalonado dormitorio
bajas por los peldaños de la
                       e
                        s   c
                             a   l
                                  e   r
                                       a
muestra la primaveral blancura de tus piernas
dibujadas en el vientecillo de mi pensamiento y
entre dos luces del atomismo del día» [ES EL HOMBRE].

Los poemas son de compleja construcción y acumulación de significados. Algunos son tan densos y de premeditada estructura visual (alineación caprichosa de los versos), que es necesario estar muy concentrado para no ser arrojado a la orilla del principio por las oleadas de palabras y metáforas. Por ello, como dice el poeta trujillano Bethoven Medina: «La lectura de su poesía exige rapidez y concentración, de acuerdo a estos requisitos el lector reconstruye el mundo del poeta».

Sería realmente difícil descifrar o comprender los mensajes de algunas composiciones, si el viajero poeta-pintor no hubiera tenido el tino de usar matemáticamente las mayúsculas como principal código para distinguir las pausas breves, las llamadas, los subtítulos, las ondulaciones rítmicas y los elementos que requieren pronunciación fuerte; cualquiera sea la estructura elegida, el uso de las mayúsculas --y hasta su calculado no uso-- le da ritmo y musicalidad a los versos, de alguna forma va marcando el itinerario de viaje del lector a través de los poemas, aún de los más complejos.
«La Noche Duerme Y Las Casuarinas Aletean / el grito del hombre cual pájaro d fuego en la senda d su vuelo / grita por el real derecho del niño y tú GaviotaDeSeda / bella y esbelta atraviesas el Africa del hambre y el parque / azucarado d frutos por donde VaMiCorazónAPie» [LA NOCHE DUERME Y LAS CASUARINAS ALETEAN].
 
«y de Carmelinda que leía los versos / de Almafuerte en sus viajes de Huari a Caján de donde me llamaba / telefónicamente para darle a manos llenas los lirios de la luna y / los gallitos de las rocas del sol sin faltar las serenatas / que la transportaban de las ventanas a un jardín de ensueño do / le hablaba de los colores del viento de mis lágrimas / que eran finísimas gotas de lluvia que caían en los ojos / de las piedras de la Cueva de Ucurragra de los wakrachucos y del gorjeo / del río que bajaba de los cristales de una fuente cuyas aguas / cantarinas acariciaban su pie izquierdo tan delicado como su pie / derecho y ella encendida me describía su sentimiento y sobre / Tinyash una monumental ciudadela de piedra enclavada en la altitud / de la puna do el silencio es un sonido que despierta a la quena» [ENTRE EL MAR AZUL EL TUL DEL VERANO].
 
«yo / poeta a puñetazos / jugador / protestatario / de pictóricas palabras / al servicio de la conjugación / del AMOR / le canto horizontalmente / con las pichichancas / y los rojos geranios / del poema / para que siga viviendo / con su sonrisa de mar / en la corteza del tiempo / antes que la muerte / me la arrebate nuevamente» [POEMA].
 
Como en su propuesta pictórica, hay en su poesía misterio, magia y una amplia visión del mundo. Pinedo es un poeta romántico y libertario, un creador culto y con variados recursos estéticos, que siempre está proponiendo lo inusual, lo diferente, lo nuevo; entonces, no llama la atención que en su metódico afán por alejarse del orden establecido nos sorprenda, por ejemplo, introduciendo en los poemas la «d» en sustitución de la «de» como elemento de ruptura del idioma.

Y es que la ruptura es una constante en el universo creativo de Pinedo. Quizás la mayor muestra de la ruptura o alteración de la estructura y del idioma sea «ÁRBOL Árbol», un poema donde juega con la palabra «árbol» en cacofónicos subtítulos que apenas guardan relación con los versos que siguen al pie, siendo imperioso prescindir de su lectura para tratar de disfrutar, a pesar de los cortes abruptos, del discurso poético que viene nutrido de versos sueltos o fragmentos de poemas. En su recurrente búsqueda de originalidad, en «ÁRBOL Árbol» el autor ha integrado diversos temas, pero no ha logrado darle la unidad ni el orden requeridos. Es un poema panorámico, pero muy fragmentado; dentro de su estilo vanguardista, Pinedo ha intentado un poema integral, ha desbordado su creatividad tratando de comprenderlo todo y de darlo todo, pero la dificultad para leerlo y entenderlo nos indica que el resultado no ha sido tan bueno. O es un antipoema de rupturas radicales, con un sistema interno en ebullición, donde se ponen de manifiesto la libertad y el carácter innovador del creador.
 «ARBOLOYaRBEZaRBASOaRBAZCAaRBEGAaRBENASaRBUSCAaRBIDOS
Soy un pez que en un vaso Nazca navega tus venas en busca de tus latidos

La cabellera del viento se mece en el árbol de la LIBERTAD»

«ARBOLENSOaRBIaRBENSARaRBIaRBIAaRBECEaRBADOaRBANZAS
Pienso en ti y al pensar en ti el día amanece iluminado de esperanzas

Con las lecciones anatómicas de Marilyn Monroe la ecología es un
paseo entre las piernas» [ÁRBOL Árbol].

El uso combinado de las líneas cortas, medianas y largas caracterizan a «LAS ALAS DE LA TARDE DANZAN COMO BOTELLAS EN EL MAR», en el que se entrelazan dos poemas. Un canto sui generis es «CON EL LUMÍNICO ACONTECER DE LOS PAPIROS», poema de una línea continua que avanza ondulante cuatro páginas.

Otro texto denso es «POEMA Con sistema», donde Pinedo parece rebelarse contra el sistema oficial de la poesía, alterando el ritmo, la musicalidad y el orden. Las interrupciones o los cortes mayores son marcados por los subtítulos que no son sino trabalenguas armados con la palabra «poema» y terminales de las palabras de la línea o líneas de versos que siguen al pie. Respetando el universo creativo del autor, habría que decir que el desorden en este poema es sólo aparente, porque los temas tocados cobran sentido al realizar una lectura en paralelo -- y obviando, como en «ÁRBOL Árbol», la lectura de los decorativos subtítulos--, u observar, en todo caso, que tiene un orden particular; así, es posible disfrutar de la narración poética que fluye por dos vertientes principales: el romance (el amor por sus chicas) y la crítica social, temas que unidos representan la sensibilidad y el compromiso del poeta con la realidad socio-económica del país.
 
 
«Bajo tu fino brazo tu cuaderno de Historia es una jaula / de halcones y palomas que van del punto a la raya y de la raya / al círculo y aunque no quieran se miran se saludan y se besan / para llegar a la PAZ»
 
«La deuda externa nos está ahorcando y cada vez nos ahorca más / pero para no morir ahorcados un día se levantará una voz y / otra voz pero será una Voz valiente sincera honrada desinteresada / y libertaria como la de San Martín Bolívar Sucre José Martí o como / la de Ernesto Che Guevara y dirá Basta de Explotación y / el pueblo por el pueblo se levantará y pondrá sus condiciones / pero ya no seguirá de rodillas porque defenderá La Vida / De Sus Pueblos y debe saberse que el oro que se llevan eso es / lo que nos prestan» [POEMA Con sistema].

Familiarizándose con su forma de escribir, cualquier lector puede descubrir el maravilloso mundo de Pinedo Pajuelo. Descifrar los códigos de escritura que emplea no es difícil. Pronto la poesía lo captura a uno y se aceptan tácitamente los elementos de ruptura como partes imprescindibles del todo. Porque, qué duda cabe, en cada uno de los poemas «difíciles» hay mucho arte y contenido.

Considero que en el libro hay poesías más digeribles o de fácil comprensión. Allí están el canto sensual «CAÍA LA LLUVIA», la romántica evocación de sus amores «OH AMIGA MÍA», el interiorizante «XVI Yo soy un camino», el tono cadencioso de la crítica social presente en «ERA UN HOMBRE BOTÁNICO DE AGUA», la pincelada erótica titulada «ES EL HOMBRE» y el breve pero muy tierno «POEMA» dedicado a su madre ausente.

«Toda tú habías sido traspasada / Por la poesía del tierno poema / Que era una lluvia de peines finitos / Y de polícromos lazos que era una lluvia / De blancos cuadernos de pensamientos morales / En el techo del paseo nocturno caía la lluvia / La lluvia cristalina cantando caía / Y no te importó la lluvia ni tus prendas mojadas / Pues el poema ( de tu dulcísono nombre) / Se había anticipado a la lluvia / Y en tu cuarto favorito y virginal / Tu cuerpo juvenil de fragante primavera / Desde tus mejillas de durazno / Hasta los arroyos de tus arterias coloridas / Toda tú habías sido filtrada / Por la poesía del profundo poema / Que era una lluvia de íntimos secretos» [CAÍA LA LLUVIA].
 
«Y desde esta sala de pinturas / papeles y libros donde pienso que la fuerza / de la naturaleza cambió mi destino siento y veo / que el tren que ya no existe parte nuevamente / de esa soleada soledad a do siempre entre otras / me llegaban cartas de Gladys y de Sussy y / los autorretratos de Elsa y fotos y poemas de Blanca y / de Cristy la novia sureña que tenía mucha sed de mí / hoy tan lejana lejaniiiiísima como aquella Negrita / del callejón de un solo caño Joan Joan la chica / de Dakota del Sur tenía unos labios de trigo delgado / tan igual al color de las gramíneas de su dorada / cabellera sus besos de remolacha trozada guardaban / el secreto de su cuerpo de paz Y en el tren tan esperado / también conocí una flor de la canela y la seguí / porque era todas las frutas en una sola fruta y / porque sufrió de mi sufrir la llamé Nenín y» [OH AMIGA MÍA].

José Pinedo Pajuelo vive en Trujillo hace más de treinta años. Ha publicado además los poemarios «Kurur» (1979), «Girando con mis labios las letras de tu piel» (1981), «Mi Anatomía» (1982) y la revista de poesía «La Achupalla Incendiaria» que se edita desde 1978.
 
 
Breve Historia del Perú. Óleo del maestro José Pinedo.


martes, 8 de julio de 2014


ACTO REFLEJO

Quiero dejar de ser
el trotamundos de plazos señalados,
el repartidor de tesoros ajenos,
el duodécimo bueno,
el último prestamista
esperado para trocar citas con la fortuna.
 
Quiero dejar de ser
la silueta del desierto
o el centinela del panteón,
pálidos hijos del misterio.
No me gusta estar y no ser visto,
no estar y ser buscado.
Deseo ser tangible y cercano,
tener un cuerpo, un matiz, un peso humano.
 
Delante de una celeste mirada
pretendo volver a ser el bibliófilo
Cazador de un Diente de Sable
o el cosmonauta que ayunó diez días
más allá del borde de la Luna llena.
Aspiro a sentarme como piedra gigante
para desviar los tornados de malicia;
ser mar tranquilo o paloma blanca,
pintar retamas en miles de caminos
para dar guiños de alegría al prójimo.
Pero a la vuelta de un agravio troglodita,
puedo volver a usar taparrabo
y ser somáticamente capaz
de clavar la lanza en el ojo del cocodrilo.
 
Porque el explorador
debe saber abrir la naturaleza
y cerrarla cuando vienen las nubes negras.
Porque los últimos descendientes
del Australophitecus o Pithecantropus
o Pekín o de Adán el labrador
deben relampaguear en los espacios imposibles
si son subestimados en su hábitat.
 
Quiero poner mi vida de perfil,
viajar en una carreta por la realidad,
entrar al color continuo del pasado con el futuro, 
y de ese modo poder 
frenar la violencia de los vientos con un soplo.
Quiero que vibre mi razón en actos reflejos
para ser simplemente noble y justo. 


 

domingo, 8 de junio de 2014

ATRACCIÓN

Esta tarde en que ya cae el Sol
mi pensamiento vuela lejos buscándola.
La imagino rodeada de flores,
mostrando su sonrisa prístina 
y alternando notas musicales
con la serena fuerza de su voz.

Mi corazón sabe dónde está.
Palpita en sostenida aceleración 
al cruzar el cielo de las ilusiones.
Lejos de aquí y cerca del paraíso
luce ella su ropaje de mariposa
y garbo de princesa.
 
Voy a galope para alcanzar su tiempo.
Tardan los cascos en salir de las quebradas, 
aunque tiemblo y ardo de prisa.
Detengo a la esperanza en los caminos,
para ir con fe a la conquista de mi amada.

No tengo defensa ante ese amor
que se desliza por los jardines
y los pasajes de pinos alineados,
siempre con la complicidad del arco iris.
Soy una hoja que lleva el aire del romance.

La veo: viene ella como un ángel
y yo sólo soy un ser humano.
Su canto alegre llega suavemente
mientras yo, aprendiz de cóndor y zorzal,
sólo sé silbar mi declaración de amor.

Siento blandos mis brazos de guerrero.
¡Ánimo!, son otras las fuerzas necesarias
en la línea fronteriza de su silueta.
La risa y las palabras que llevo a las fiestas
me ayudarán a abrir las puertas de la felicidad
con la llave maestra del primer beso.

 

sábado, 25 de enero de 2014

TURU PUKLLAY DE HUACRACHUCO


En algunos pueblos andinos de las provincias Marañón y Huacaybamba, en Huánuco, se acostumbra celebrar el carnaval con un singular Turu Pukllay (Juego del Toro). Se trata de un toro artificial que, diestramente conducido por un fornido lugareño, baila, reverencia, corre tratando de cornear a cualquiera que se encuentre delante, levanta polvo y hasta «toma chicha de jora»; con su séquito de hombres del campo visita diversas casas y no deja de mostrar su gracia y bravura en los caminos; y , por supuesto, es infaltable en el divertido espectáculo del «palo cilulo», «yunsa» o «umsha».
 
Su confección es sencilla. El cuerpo del toro lo forma una estructura triangular de palos y carrizos, revestida con tela blanca la mayor parte, el lomo con paño rojo, negro o verde nilo, y franjas laterales de color alternativo simulando las manchas. Atrás se cuelga un rabo de color dorado y en la parte frontal se coloca una cabeza artesanal con genuinos cuernos de toro. Un cojinete de bayeta y paño sirve al cargador para levantar con la cabeza esta estructura y darle vida al toro del carnaval.
 
Sin duda este Turu Pukllay huanuqueño es resultado del mestizaje cultural:
 
En primer lugar, está asociado a la corrida de toros que se expandió a los pueblos del interior del país desde la época colonial [1], para dar realce a las celebraciones religiosas u otros acontecimientos importantes; en el proceso de fusión de lo español con lo indígena surgió, hacia fines del siglo XVIII, la parodia de la corrida de toros, cuyas manifestaciones son por ejemplo las danzas costumbristas Torollay Pukllay [2] de la provincia de Sihuas (Ancash) y Los Rucus [3] del distrito de Llata (Huamalíes, Huánuco).
 
En segundo lugar, tiene estrecha relación con el carnaval, celebración impuesta por los españoles [4] para contrarrestar la costumbre ancestral de los aborígenes de realizar ceremonias rituales en agradecimiento a los Apus y a la Pachamama, sus dioses tutelares, por el tiempo de lluvias. Durante el proceso de integración o asimilación de la fiesta de carnaval como nueva costumbre se produce una ambivalencia cultural con el predominio de los elementos andinos [5]; asimismo, se da el fenómeno de compenetración cultural, donde el toro español (símbolo de fiesta, religiosidad y poder) se convierte en el vaso comunicante con el mundo andino, en el que ese mismo toro representa a la ganadería y la fertilidad (es muy útil para arar).
 
Mientras el carnaval cristiano se percibe lejano del sentido religioso (la cuaresma) y se caracteriza notablemente por los disfraces y juegos, para la población andina es más que mera diversión, porque se halla enriquecido con elementos ancestrales: rituales de agradecimiento a los dioses tutelares por las lluvias en el mes de febrero, y la «umsha» que simboliza la fertilidad y productividad de la madre tierra (Pachamama).
 
Por añadidura, caló hondo la peculiaridad del carnaval de crear «un mundo al revés» o, lo que es lo mismo, dar rienda suelta al ingenio popular para satirizar y críticar a las autoridades e instituciones [6].

 Así, el Turu Pukllay resultó siendo al principio una forma de burlarse de la corrida de toros impuesta por los europeos, para convertirse poco después en una alegre recreación que tiene enorme significado e importancia para el hombre andino.

En Apurímac, el juego del toro toma el nombre de Yawar Fiesta (fiesta de la sangre), una expresión cultural que refleja el choque de dos mundos, la confrontación entre lo español ( el toro) con lo andino (el cóndor). Asimismo, se considera que nace del descontento de los indios ante los abusos de los gamonales o patrones , quienes impusieron un sistema de explotación que duró desde la segunda mitad del siglo XIX hasta la Reforma Agraria. En este contexto, el Yawar Fiesta que se celebra en el sur para las fiestas patrias plantea una pelea cruel: el ave sagrada de los indios es amarrada sobre el poderoso toro español-- integrado también a la cosmovisión andina, asumiendo un rol análogo al Amaru o serpiente (dios de a fecundidad y del agua), mediante leyendas del toro que vive o está encantado en las lagunas y puquiales-- y en la lucha por liberarse ambos se lastiman, aunque es el toro el que más sufre porque los picotazos del cóndor hacen sangrar su cuerpo; finalmente el cóndor es liberado y el destino del toro es la muerte, lo que simbólicamente significa que el indio vence al opresor.

Particularmente, en Huacrachuco (Marañón, Huánuco), se realiza la corrida de toros para la fiesta patronal de Santa Rosa, en el mes de agosto. Y la parodia de la corrida o Turu Pukllay para el carnaval, en el mes de febrero, con el ya clásico toro confeccionado artesanalmente.
  

De acuerdo con lo señalado, el Turu Pukllay huanuqueño se puede interpretar como una representación burlesca de la corrida de toros normal y a la vez una manifestación formidable del ingenio creativo del hombre andino. El toro artificial impone en las fiestas de carnaval la mixtura de su simbología; luce su porte brioso y colores heredados, emociona y divierte a los huacrachuquinos desde hace por lo menos un siglo.

Por versiones orales, transmitidas de generación en generación, se sabe que antiguamente los toros no eran tan livianos como los hacen ahora, razón por la cual sólo podían cargarlos los hombres más fuertes. Con la instauración de los concursos y desfiles en los carnavales, ordenada en el segundo gobierno de Augusto B. Leguía, el Turu Pukllay cobró nuevo impulso. Llegó un momento en que se fabricaba toros en casi todos los pueblos de Huacrachuco. Para el día domingo de carnaval los toros de Asay, Huaychao, Gochachilca, Shagapay (San Cristóbal), Chocobamba, Quillabamba, entre otros, se dirigían a la capital provincial acompañados cada cual por su grupo de gente bailando, al ritmo de las cajas y flautas roncadoras. No faltaba la chicha de jora en las casas y desbordaba la alegría. Los toros competían mostrando su destreza en los movimientos de graciosa embestida contra los lugareños, la forma de bailar y su estilo de reverenciar. El mejor era premiado.

En la actualidad, algunos pueblos de Huacrachuco mantienen la costumbre de armar su toro y celebrar a lo grande la fiesta del carnaval. Bien por ellos, porque año tras año se nutren del riquísimo legado cultural que los hace mirar el futuro con optimismo.








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[1] «A partir de los inicios de la fiesta taurina que posiblemente se dieron en el último tercio del siglo XVII hasta la actualidad, se ha logrado identificar tres etapas, la primera denominada, festejos taurinos del periodo colonial, la segunda, de expansión y consolidación del poder terrateniente y la tercera etapa denominada de mixtura y compenetración con el mundo indígena» (Toro Puqllay Escenario de Diálogo Intercultural, 2011, Tesis del antropólogo Luis Ernesto Murguía Sánchez).

[2] «los danzarines representan todo un proceso, desde el momento que se reúne a los bravos toros en la altas Punas, terreno que pertenece a Mama Nieves, antes de llegar los toros al pueblo uno de los arrieros va adelante reventando cohetes, advirtiendo la llegada de los toros, así la gente se pueda cobijar en sus moradas» [...] «Los que se encargan de jugar con el toro son valientes campesinos que premunidos con sus ponchos o simplemente con su cuerpo esquivan al animal, teniendo como único objetivo apoderarse de los moños y enjalmas para llevarse como una presea, muchos son heridos y otros muertos en intento» (ronald-danzasperuanas.blogspot.com/2012/.../ancash-torollay-puqllay).

[3] «El personaje "toro", lo asume un danzarín, tiene la cabeza y el pecho cubierto con un pañolón bordado con hilos multicolores y motivos zoológicos (aves) y florísticos. En la mano en alto lleva la figura de un toro confeccionado de paño, lleva cuernos verdaderos, está adornado con un cintillo rojo» [...] «Se afirma que la danza tiene raíces republicanas y resulta de un hecho histórico de trascendencia en la vida política ligada al levantamiento independentista, emprendido por la precursora Juana Moreno, en el año de 1777» (Toro Puqllay Escenario de Diálogo Intercultural, 2011, Tesis del antropólogo Luis Ernesto Murguía Sánchez).

[4] «En los Andes la celebración fue impuesta en el siglo XVI por los conquistadores europeos y los misioneros católicos. En todos los territorios cordilleranos, los carnavales (como fiesta cristiana) intentaron aplastar ceremonias y creencias (p.e. el Pawcar Raymi del actual Ecuador), un objetivo que no lograron: a la postre, la festividad europea terminó sirviendo de «tapadera» o fundiéndose con las locales, y adquirió unas características particulares que la vuelven única e inconfundible» ( Artículo: Introducción a la Música de los Carnavales Andinos. Edgardo Civallero, revista digital Tierra de Vientos N° 11, Julio - Agosto 2012).

[5] «Esta festividad tiene connotaciones muy diferentes a las que los españoles trajeron al espacio andino, pues el Carnaval para los indígenas de los Andes es una fiesta profundamente ritual propiciatoria de la reproducción, tanto en el campo de la agricultura en la chacra, como en la crianza de sus animales en los corrales y en las interrelaciones entre solteros y solteras, por lo que la permisividad sexual en estas celebraciones es mayor; incluso es una fecha propicia para iniciar los "servinakuy" o matrimonios de prueba» (Artículo: La fiesta de Carnaval en los Andes, suntuosidad y sexualidad para propiciar fertilidad. Guillermo Llerena Cano, 2011, Blog Compilatio de Conceptione http://guillermollerena.wordpress.com).

[6] «La fiesta del carnaval, que es de origen europeo, tiene otro proceso. Es un momento en el que se manifiesta la crítica a las instituciones, es el momento de libertad para desnudar la hipocresía de la sociedad» (Artículo: El Carnaval en los Andes, espacio de vida y muerte. David Mendoza. La Paz - La Razón, 23/02/2003. www.bolivia.com/noticias/AutoNoticias/DetalleNoticia11851.asp).


     *** FOTOS: Gochachilca Lima, facebook