domingo, 15 de abril de 2018

 
RIO  HUANCHAY
 
Uno de los principales tributarios del río Huacrachuco (Marañón, Huánuco) es el río Huanchay, que baja majestuoso desde la puna hasta el temple. Es un espectáculo visual ver su sinuoso recorrido y, sin duda, es más emocionante cumplir el rito de levantar con las manos un poquito de sus cristalinas aguas, antes de pescar las ricas truchas para la merienda.
 
El río Huanchay nace con el nombre de río Gallán, en la laguna Shuytococha (shuyto, ovalado), a 3950 m s. n. m. El Gallán confluye con el río Chucllas (chuclla, choza), que tiene su origen en la laguna Pedernal; valgan verdades, es a partir de esta unión donde se comienza a denominar propiamente Huanchay al río.

En su largo recorrido el río Huanchay va recibiendo las aguas de varias cochas milenarias, situadas al este de Huacrachuco, algunas por encima de los 4000 m s. n. m., como por ejemplo la laguna Yanapumay (puma negro), desde donde baja el río del mismo nombre y confluye con el río principal a la altura de la capital del Centro Poblado de Huanchay.
 
Con su caudal en incremento, el río continúa atravesando el territorio huanchaysino, recibe las aguas del riachuelo Palo Blanco, en el anexo llamado Ciénaga, luego las del riachuelo Chinchos y del río Lampa, en el punto de confluencia conocido como Puente Viva; sigue por la curva de Las Corneadas, más abajo recibe el tributo del río Paracay y desemboca finalmente en el río Huacrachuco [1], frente al fundo Cajabamba. 
 
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[1] El río Huacrachuco nace en la laguna Ucucocha y desemboca en el río Marañón.
Fuentes: Néfer Peña Medina y Merarí Salazar Campos.

domingo, 25 de marzo de 2018


 
ACOGIDA DEL ESPÍRITU *
   
A la medianoche bajan los viajeros
al sitio donde quedó su cuerpo
el día del adiós.
En medio de lamentos, llantos y oraciones
que llegaron, se multiplicaron
y nunca se fueron,
un olor a polvo muerto los atrae.
Es el aroma del nuevo residente,
cuyo cuerpo yace acomodado
en el seno de la tierra
y cuya alma arrepentida espera el abrazo
de cientos de siluetas blancas
delante del altar de piedras y de la cruz de luz.

Es la bienvenida de las ánimas
a la dueña de la lápida reciente.
Hay reclamos y castigo en el camposanto,
antes de aprobar a la compañera de viaje.
La música triste se ausenta y llega la fiesta.
Es un pedacito de cielo la fría loma,
cuando sucumben los pecados
y titilan las vidas en procesión.

Minutos de coro angelical
y sonidos de trompetas celestiales
anuncian la feliz partida
de todos los espíritus hacia el más allá.
Se recogen en dirección a la otra vida
pero volverán pronto por el próximo viajero
y sin falta para el cónclave de noviembre.



© All rights reserved, 2018.


[*] El poema recoge parte de la creencia popular respecto a lo que ocurre por la noche en el cementerio, a pocas horas del entierro.

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CAMPOSANTO MANGOCHUCO

El cementerio de Gochachilca (Huacrachuco, Marañón, Huánuco) fue creado a mediados del siglo XX en la loma de Mangochuco. Antes de esto los muertos de Gochachilca, al igual que los de Shagapay, eran enterrados en el cementerio de Huacrachuco, pero por el crecimiento demográfico y la falta de espacio las autoridades recomendaron tener su propio camposanto.

Se cuenta que otrora habían tres montículos de piedras a manera de altares, pero finalmente quedó solo uno, y fue en este que se colocó una cruz de madera para denotar el lugar como panteón. Los primeros difuntos fueron enterrados cerca de la pirca sagrada, plantándose una piedra larga en el sector de la cabecera para identificar el lugar de la tumba; después se tomó por costumbre colocar cruces de madera y finalmente hoy en día se ven tumbas con acabados de concreto, rejas protectoras y cruz de metal.
 
 
EL HOMBRE DEL MAZO

 En un solar cualquiera, de pronto comienza a surgir una casa andina. Muros de tierra compacta crecen en vertical, formando uno o varios cuartos. Un cajón avanza en línea recta, forma a su tiempo los ángulos de noventa grados y no se detiene hasta formar el balcón o segundo piso. Y hay un constructor que hace posible todo esto: el hombre del mazo o maceador, como se quiera llamarlo.
 
El maceador es un albañil que levanta casas con tierra humedecida, un cajón o molde formado con dos tablas en paralelo y un gran mazo de madera que se convierte en la extensión de sus brazos. Bien fajado, este constructor llena por cuartas el cajón, apisona y macea la tierra amasada con la potencia descomunal que resulta de unir la fuerza de sus músculos con la fuerza de la gravedad. Hilada tras hilada, el mazo se eleva hacia el cielo y cae pesadamente, decenas de veces; y el vigoroso hombre andino se ve más alto cada día, con el mazo arriba.

Pasa el tiempo y las casas de tapial se ven por doquier en las áreas rurales del Perú profundo. En la provincia Marañón, Huánuco, los tapialeros son contratados para levantar viviendas de todo tamaño y muros delimitadores de huertas o chacras.


 
CAJÓN O MOLDE DE ENCOFRADO
 
El molde para la construcción del tapial consta de dos tablas de 2 metros de largo por 45 centímetros de ancho; dos palos cargadores de aproximadamente 80 centímetros, con agujeros hechos a medida en ambos  lados, de acuerdo al ancho del muro y al espesor de las tablas; un tablero de 40 por 45 centímetros, que forma la esquina recta y a la vez determina el ancho de la hilada; un palito de 40 centímetros para la parte delantera del molde; y cuatro palos sujetadores que se fijan en los agujeros de los cargadores y se ajustan fuertemente con cuerdas. La tierra humedecida es compactada con el mazo en cuatro niveles, tras lo cual el molde es desarmado y vuelto a armar para continuar la obra.

 
 
DATO HISTÓRICO
 
La técnica del tapial es una herencia ancestral mundial, cuyo antecedente más antiguo es la técnica de la tierra pisada empleada en China hace 2000 años; en lo que respecta al Perú, el antecedente cercano más antiguo es la técnica del adobón de la Cultura Wari (600 d.C. hasta 1000 d.C.), la misma que siglos después se modernizó con el aporte del encofrado que trajeron los españoles.
 
 

miércoles, 14 de febrero de 2018


ESPACIO - TIEMPO

Afuera llueve, estoy detenido.
Miles de velos cristalinos cubren
el rostro de la naturaleza.
Muy lejos en el tiempo, ante otra lluvia,
un hombre menos moderno
y su compañera de caverna
reinventan el fuego,
para asar la pierna del animal cazado.
Más cerca en la Historia
una tribu entera se arrodilla
y su sacerdote levanta las palmas al primer cielo.
 
Afuera está el mundo ajeno
atravesado por las extremidades de fuego
del poder, la codicia y la violencia.
Las flechas de la estadística hieren,
el país se somete al manifiesto de los números.
Millones de hombres entregan su fuerza, se cansan,
caen cual pedazos de roble tras el corte asesino.
A caldo y papa, a pan y frijoles,
a escasos miligramos de fósforo y potasio,
a bocanadas de oxígeno y humor, se recuperan.
Se levantan cada día,
antes del abrazo del Sol a la Tierra,
Los miran de reojo los desadaptados sociales.
Pasan sobre ellos los binoculares
de los que no sudan, de los impertérritos.
Con qué placer echan al aire las ganancias,
consumando el acto injusto, el sufrimiento o la muerte.
Explotan voces, arden las orejas,
los medios fabrican escudos de entretenimiento.
Siguen los billetes y monedas atrayéndose entre sí.
 
En el tiempo en que no había ciudad ni rascacielos,
cuando no había pactos secretos,
el hombre gozaba de libertad para ponerse de cabeza,
tirarse de panza donde sea,
dormirse en un árbol si quisiera.
Era un creador nato que nada debía a otro homo sapiens,
un miembro de manada que compartía su caza,
pero también un rudo defensor de su vida.
El progreso estaba en manos de buenos salvajes.
Quién sabe cómo, quién sabe cuándo,
se hicieron líderes las bestias malas
y le brotaron alas a la ambición y la perversidad.
 
La fe conjunta es energía pura.
Recorre cíclicamente los tres mundos Inca,
hermana a los terrícolas afines y de polos opuestos.
No hay montaña, frontera ni río impasable
cuando se juntan humanos grávidos de esperanza.
Es bueno fijar el norte de nuestro ser
y saber por dónde sale el Sol, para orientarnos al bien.
La fe es una raíz en tierra que mantiene la vida;
muchos solo le salpican agua en el templo.
Creyentes discuten con otros creyentes,
sobre ellos gravita la culpa de construir
altos muros delante de la fe, por todas partes.
No todos tienen derecho a llamarse seres humanos.
La ambulancia corre por la ruta de la incertidumbre,
su sirena grita a los sanos que se aparten,
mientras rezan los familiares del moribundo.
La fe es un camino libre que llega al cielo imaginado,
donde la felicidad es un estado normal en todos.
 
Creo sin ver, como casi todos lo hacen,
que hay otros animales racionales
en algún plano de existencia de la Vía Láctea.
Constituyen un acto racial de fe
los mensajes arrojados en las Voyager 1 y 2
al mar del universo, a los espirales de la galaxia,
sin calcular el apetito de los agujeros negros.
Se espera respuesta de una civilización desconocida.
Se prolonga más años luz el camino de la esperanza.
 
Afuera llueve, estoy detenido.
Mi equilibrio emocional está en minoría de edad.
¿Estamos perdidos en el tiempo y en el espacio?
No, no lo estamos, solo nos equivocamos al actuar.
No basta creer en un posible mejor mundo.
El humano necesita tirar al barranco sus frustraciones,
dar bramidos de libertad, igualdad y paz,
en cada siglo venidero;
domar, transformar a las bestias malas
y poner la pirámide exactamente al revés.
Y si todo es en vano y se produce la hecatombe,
silbará triste el viento y una gota de agua caerá del cielo
como única señal de esperanza:
la convivencia pacífica de los pocos sobrevivientes.
 
 
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miércoles, 31 de enero de 2018

TOPÓNIMOS DE HUACRACHUCO

«Quien reconoce sus raíces recorre con mayor firmeza los caminos»
 
 
Más allá del simbolismo mágico y la polisemia que caracterizan a nuestro idioma nativo, los topónimos quechua reflejan fielmente lo que existe, lo que ocurre o lo que ha ocurrido en un determinado sitio geográfico. Cada nombre revela los estrechos vínculos que subsisten entre los elementos de la naturaleza, clara muestra de la riqueza cultural del quechua y del valor imperecedero de los significados esenciales. A continuación la etimología de los nombres de algunos pueblos de Huacrachuco, distrito de la provincia Marañón, Huánuco:

ANTAQUERO: Diente de cobre. Proviene de las voces quechua «anta», cobre, y «kiru», diente. El mineral cobre caracteriza a la zona de Antaquero desde tiempos muy antiguos; la prueba más cercana data de la segunda mitad del siglo XX, cuando se descubrió la existencia de un yacimiento de tipo estratoligado de cobre en Acotambo y se instaló allí una mina. Y no hay duda que todavía hay más cobre.
 
ASAY: Lugar donde hace mucho frío. Deriva de «qasay» o «jasay», hacer frío invernal.

CAJAPATAY: Espina que desgarra. De «casha», espina, y «p’atay», morder ferozmente, desgarrar.

CONDORGAGA: Cóndor en la peña. Proviene de «kuntur», cóndor, y «qaqa», peñasco, risco, gran piedra. La notable alteración fonética y la posterior escritura, de «gaga» en sustitución de «qaqa», se debe a la influencia de los españoles, quienes al traducir las palabras de nuestro idioma nativo al suyo cambiaron la «q» por la «g».  
 
CHINCHIL: Arbusto silvestre de tallo corto y hojas lanceoladas, cuya flor conocida como «chinchil wayta» es de color rojo pálido. La ciencia botánica la ha registrado como chinchilkuma o chinchirkuma, especie Mutisia hirsuta, género Mutisia, familia de las Asteráceas, indicando que es un arbusto de flores rojas o amarillas cuya infusión es una medicina efectiva para curar la anemia y corregir el funcionamiento de los riñones. La flor de esta planta era usada por los antiguos indígenas como adorno en la cabeza o en el pelo, de allí viene la denominación «chinchircuma», que quiere decir «lleva la flor chinchir en la cabeza», por la inclusión de «uma» (cabeza) a la estructura del término original; así lo daba entender Fray Diego González Holguín, quien en su Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua, o del Inca (1608), registró la primera definición: «Chinchircuma. Una flor amarilla que es plumaje». Actualmente, en la provincia Marañón (Huánuco), la planta que produce la hermosa «chinchir wayta» o «chinchil wayta» está en peligro de extinción.
 
CHOCOBAMBA: Pampa donde habitan los animales de orejas erguidas. Resulta de la unión de los términos quechua «choqo», orejas erguidas de los animales, en señal de atención por algún estímulo, y «panpa», del cual deriva «bamba», que significa llanura, llano, pampa, planicie. Los animales a los que se hace referencia no son otros que los camélidos andinos: la llama, la alpaca, la vicuña y el guanaco, que se caracterizan por tener las orejitas paradas. Muy cercana relación con el nombre tiene también el vocablo «ch’uku», cuya definición en los diccionarios es «dícese del camélido de lana larga y abundante»; esto lleva a plantear la hipótesis de que el nombre original bien pudo ser «ch’ukupanpa» (pampa de camélidos), luego «ch’ukubamba» y finalmente habría derivado en el actual «chocobamba».
 
GOCHACHILCA: Laguna rodeada de chilca. El nombre proviene de las voces quechua «qocha», laguna, y «ch’illka», «chilka» o «chillca», planta silvestre de hojas resinosas y flores de color amarillento o blanco, que crece a orillas de los ríos y en terrenos húmedos.
 
GOCHAJ: 1. Encharcado. Terreno donde se forman lagunas o charcos. Deriva de «qochay», estancarse el agua, formar laguna, encharcar. 2. Soleado. Lugar que recibe los rayos del sol. Viene de «q'ochay», solear, calentar, recibir los rayos del sol.
 
HUACHAJ: 1. Lugar húmedo. Nacido de la raíz «hua» (sitio, lugar, parte superior, arriba, plano sagrado), este topónimo procede del arcaico término quechua «huachaj», que significa ojo de agua, pantano, humedal, lugar que siempre permanece húmedo. 2. Proviene de «huachaq», la que pare; vocablo que a la vez deriva de «huachay», parir, dar a luz. 3. Lugar donde se escucha gotear el agua, donde sale el agua en gotas, o donde nace el agua sagrada. De «hua», lugar, plano sagrado, parte superior, y «ch’aq», sonido producido por la caída de las gotas de agua en una caja sonora.

HUACHUMAY: 1. Huérfanos del río. De «wakcha», pobre, huérfano --del cual deriva «wachu» o «huacho», con el mismo significado--, de «wakchu», animal huérfano de madre, y de su complemento «mayu», río. 2. Tierra de huérfanos. Según la tradición oral, los guerreros chunchos invadieron la región de Quirín y destruyeron todo a su paso, llegando a  quemar vivos a los pobladores que se refugiaron en el templo católico. Solo se salvaron de la masacre los niños que habían ido a pastar el rebaño por los llanos del actual Huachumay. De acuerdo a la creencia popular, el nombre Huachumay, viene de «huakcha», huérfano o sin padres. 3. Mi planta huachuma (cactus San Pedro, achuma, aguacolla o gigantón). Resulta de la unión de «huachuma» con el sufijo posesivo «y». Efectivamente, en los terrenos bajos, entre el pueblo de Huachumay y el río Marañón, crecen estas cactáceas. 4. Surcar el río. O la variante: hacer surcos en los terrenos cercanos al río (Marañón). Del otro significado de «wachu», surco, camellón preparado para la siembra de papa o cereales, y «mayu», río.

HUAGANA: Lugar del llanto desconsolado, del lamento prolongado; lugar donde dan gritos repetidos los animales. Proviene de «waqana», sensible, que se apena y llora sin consuelo; de «waqay», llorar; de «waqa», llanto o lloriqueo; de «waqaq», que gime o hace ruido; y de «waqanan» o «huaganan», donde llora. Existe consenso en que el vocablo quechua «waqana», «huakana» o «huacana» significa llorar, lamentar, sollozar, gemir; gritar de los animales, por ejemplo «alqo huacan» (ladra el perro), «puma huacan» (ruge el puma), «khuchi huacan» (gruñe el puerco), etc.; también estruendo o ruido de objetos. Ya en 1560, en el Lexicón, o Vocabulario de la lengua general de los indios del Perú, Fray Domingo de Santo Tomás, daba a conocer los significados de «Guacani»: graznar o cantar cualquier ave; relinchar, o gruñir, o aullar cualquier animal generalmente; llorar generalmente. Y en 1608, Fray Diego González Holguín, en Vocabulario de la lengua general de todo el Perú, registró «Huaccani», llorar en grito; «Huaccani aminaycama», llorar muchísimo o hasta no más; y «Huaccan», sonar campana, cantar las aves, gañir, aullar, bramar, chillar, de todas maneras de animales.
 
HUAMBO: 1. Embarcación. Viene de la voz quechua «wanp’u» o «huampu», balsa hecha con madera liviana. En el Lexicón, o Vocabulario de la lengua general de todo el Perú (1560), de Fray Domingo de Santo Tomás, aparece el registro más antiguo: «guambo», canoa, nave o balsa de madera. El original «wanp’u» consta de tres partículas: «wa», que se refiere al lugar que está en el plano sagrado; el elemento «n», indicador de la tercera persona singular; y «pu», morfema o sufijo que indica súplica en favor de otra persona. Esto significa que el vocablo aludiría a la embarcación que va al más allá o al viaje trascendental que emprendía un poblador local con la guía de su sacerdote o yachaq (el que sabe); dicho viaje sería posible a través de un rito religioso, por ejemplo el de purificación, con la ayuda de un sacerdote o yachaq (el que sabe). Lo señalado guarda relación con la práctica religiosa que siempre caracterizó a Huambo: hay dos ushnus donde se realizaban cultos a los dioses tutelares de la antigüedad (a los apus, al agua, al dios rayo, a la pachamama) y funcionó allí, hasta hace muy poco, una importante capilla de culto católico. 2. De «wanphu», sinónimo de «waphu», que significa boquerón (abertura grande). 3. Se llamaría así debido a que sus primeros habitantes habrían sido descendientes de los guambos, grupo étnico que en la época preinca ocupaba parte de los territorios de las actuales provincias de Jaén y Cutervo, departamento de Cajamarca.

HUANCHAY: Significa «el que llega de la parte superior», «llega del lugar sagrado» o «llega el ser sagrado (el agua)». El nombre Huanchay proviene de las voces quechua «wa» (parte superior, arriba, lugar sagrado) y «chay» (llegar, arribar), enlazadas por el elemento «-n» (marcador de la tercera persona singular). Deriva a la vez de «huachaj», pantano, ojo de agua, lugar húmedo; de «huachaq», la que pare, cuya estructura alude al lugar sagrado («hua») y al sonido producido por la caída de gotas de agua («chaq» o «cha’q»); de «huachaque», que significa «donde gotea el agua» (en lengua cauqui), «chacra hundida donde crece la totora» (en lengua quingnam) y «tierras húmedas ganadas al desierto (en quechua); y de «huachay», parir, o hacer llegar de lo sagrado (al nuevo ser). El análisis estructural evidencia que el topónimo Huanchay hace referencia en simultáneo al lugar donde se produce la vida, a la madre uterina y al agua.
 
HUARIPAMPA: Pampa de vicuñas. Proviene de «wari», vicuña, y «panpa», llanura, llano, pampa, planicie.

HUAYCHAO.- Ave color plomizo y cola blanca que anuncia la salida del sol con su canto armonioso o da graznidos agoreros anticipando malos acontecimientos. Se le conoce también como ruiseñor andino, por su lindo y conmovedor canto matinal: ¡huaychau...! ¡huaychau...!. Precisamente, el topónimo Huaychao viene de «huaychau», nombre de esta ave.

MAMAHUAJE: 1. Madre que comparte, divide o distribuye con equidad. De «mama», madre, y «wakiy», compartir, participar por igual de intereses. Por efecto de la pronunciación y posterior escritura, el nombre original «Mamahuaji» se convirtió en el actual «Mamahuaje». Esta teoría tiene bastante asidero, porque Mamahuaje es una zona de división territorial entre los departamentos de Huánuco y La Libertad, una frontera natural marcada por los ríos Huacrachuco y Anchic; además, el significado se reafirma con los registros «huac», aparte, a otra parte, a la otra banda, y «huaqui», dos juntos, realizados por Fray Diego González Holguín, en su Vocabulario del año 1608. 2. Asociado con la madre. De «mama», madre, y «waki», pareja que forma sociedad para trabajo agrícola. 3. Casa madre, primera casa o casa matriz. De «mama», madre, y «waji», derivado por alteración fonética de «wasi», casa. 

MARCOPATA: Altura donde crece marco (Artemisia Vulgaris). Proviene de «markhu», artemisa, y de «pata», altura, elevación, arriba, andén, zona, sitio. La artemisa es una planta herbácea de la familia de las asteráceas o compuestas, similar al ajenjo, que supera el metro de altura; en la punta de su delgado tallo crecen cabezuelas de donde brotan flores de color rojizo. Se usa como medicina para curar heridas, calmar cólicos, expulsar lombrices intestinales, aliviar resfríos, provocar y controlar la menstruación, aliviar resfríos, y en forma de tintura contra el reumatismo.

PARACAY: 1. Lloverá mañana. De «para», lluvia, y «q’aya», futuro, tiempo próximo, venidero, el día de mañana. 2. El clima se tornará lluvioso. De la fusión de «paraq», lluvioso, pluvial, y «q’aya», tiempo futuro. 3. Se conoce con el nombre genérico quechua «paraqay», a las variedades de maiz blanco de grano grande, llamado maíz amiláceo por la calidad de su harina, muy apreciada para la elaboración de tortas, panes y tamales.  

QUENUA: Alude a la planta «quenoa» o «queñua» o «quewiña» (quechua: qiwuña), del género Polylepis, que crece entre los 3600 y 4500 m s. n. m. Abundaba en la antigüedad, formando bosques llamados queñuales, de donde se extraía madera para mangos de herramientas y leña de la mejor calidad. Es un árbol de brazos retorcidos, hojas diminutas y corteza gruesa, compuesta de múltiples láminas que tienen la función de proteger el tronco de las bajas temperaturas. En el Vocabulario de la lengua general de todo el Perú (1608), de Fray Diego González Holguín, aparece: «Qquiñua-- árbol de puna bueno para leña y carbón».  

QUILLABAMBA: Pampa de la luna. De «killa», luna, y «panpa», del cual deriva «bamba», que significa pampa, planicie, llanura.

SHAGAPAY: 1. Mi flor shagapa. De «shagapa», planta altoandina cuyas flores son de color amarillo patito en algunas zonas, mientras en otras son rosadas y moradas; el sufijo posesivo «y», mi, denota el sentido de propiedad. Una canción muy popular en Ancash y Huánuco se titula «shagapita huayta», ramo de florcitas de shagapa. 2. Hacer sonar los cascabeles o cascabelear. Deriva del término original «xacapa», cascabel, que registró Fray Domingo de Santo Tomás en el Lexicón (1560), y de «shacapa», «shaqapa», árbol de la selva cuyos frutos sirven de cascabel, vocablos de similar escritura y pronunciación que se usan para designar al cascabel. Por intervención de los españoles, quienes al traducir las palabras de nuestro idioma nativo al suyo cambiaron la «q» por la «g», surgió el sinónimo «shagapa», que con el sufijo verbal «y» significa «bailar con cascabeles» o «cascabelear».

TRANCA: 1. Curvado, bifurcado, arqueado, sinuoso. Deriva del antiguo término quechua «tarca», corva de la pierna (registrado en el Lexicón); «tanka», forma de un palo con uno de los extremos bifurcados en dos ramas; y de «chanka» o «chaka», pierna, muslo, cadera. En algunas partes del Perú se utliza la palabra «tranka» para referirse a la pierna y en específico al muslo o a la cadera. Un estudio publicado en Agua, revista del Centro de Capacitación JM Arguedianos, en 2003, refiere que la palabra «tranka» procede de un dialecto de la región Chinchaysuyo y que es sinónimo de «chanka»; explica que, en las lenguas indígenas es frecuente el empleo de ciertos sonidos secundarios, provocando alteraciones fonéticas como la «ch» en «t-r», transformando así por ejemplo «chaki» en «t-raki», pie, y «chanka» en «t-ranka», pierna, muslo, anca de animal (Revista Agua, Centro de Capacitación JM Arguedianos, Año 1, N° 1, Huancayo, 2003, p. 29). 2. Aguila que extrae con violencia o arranca con rapidez su presa. Surge de la unión de «t’iray», arrancar de cuajo y con violencia, extraer de raíz las plantas menores, y «anka», águila.  



REFERENCIAS:

* Lexicón, o Vocabulario de la lengua general del Perú, Fray Domingo de Santo Tomás, Lima, 1560 - Versión web:  https://archive.org/details/lexiconovocabula00domi
* Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua Qquichua o del Inca, Padre Diego González Holguín, Lima, Imprenta de Francisco del Canto, 1608 - Versión web: https://es.scribd.com/document/343732791/Gramatica-y-arte-de-la-lengua-general-del-Peru-1607-Gonzales-de-Holguin-pdf
* Diccionario Simi Taqe, Quechua-Español-Quechua, Academia Mayor de la Lengua Quechua, Gobierno Regional Cusco, 2005 - Versión web:  http://www.illa-a.org/cd/diccionarios/DicAMLQuechua.pdf.....
* Diccionario Kechwa-Castellano, Castellano-Kechwa, César Augusto Guardia Mayorga, Ediciones Peisa, 1970.
* Klauer, Alfonso. ¡Gua!, el insospechado origen del lenguaje, 2007, Edición electrónica gratuita. http://www.eumed.net/libros-gratis/2007b/273/indice.  Texto completo en: www.eumed.net/libros/2007b/  Cita seleccionada: «en algún momento la voz /ua/ empezó a tener las aproximadamente equivalentes e importantes connotaciones de «tierra», «lugar de nacimiento», «territorio», «espacio en el que se vive», etc. Pero muy probablemente también, y quizá bastante más tarde, cuando cada patria tuvo nombre propio, /ua/ habría pasado entonces a ser un simple sustantivo con el que genéricamente se denotaba «lugar», «sitio», «espacio». Cualquier lugar, cualquier sitio, cualquier espacio» (/UA/=lugar, territorio).
* CHINCHIRKUMA, CHINCHILKUMA. Revista de crítica literaria latinoamericana, Latinoamericana Editores, p. 73, 1993. Web:   https://books.google.com.pe/books?id=0aFdAAAAMAAJ
* CHANKA. Diccionario Quechua- Aymara al español, www.katari.org/diccionario/diccionario.php?listletter=quechua
*GOCHACHILCA. Artículo: Etimología de Gochachilca. El Quinto Jinete, 29 Dic. 2016 - https://el-goico.blogspot.pe/2016/12/etimologia-de-gochachilca.html
* GUAMBO. Toponimia de la provincia de Loja, Jorge Enrique García Alberca, p. 109, 2015.
* HUACHUMA. Dioses y enfermedades: la medicina en el antiguo Perú. Fernando Cabieses, G. Ediciones e impresiones, p. 16, 1974.
* HUACHUMA. Boletín de Lima, Temas 123-126, 2001.

* HUANCHAY. Artículo: Acerca del nombre «Huanchay». El Quinto Jinete, 26 Dic. 2014 - http://el-goico.blogspot.com/2014/12/acerca-del-nombre-huanchay.HTML
* HUAKANA. Primitivo Sanmartí, Los Pueblos del Perú, Imprenta y Librería de San Pedro, p. 193, 1905. https://books.google.com.pe/books?id=QT9lAAAAMAAJ 
* SHAGAPAY. Artículo: Aproximación al significado del nombre «Shagapay». El Quinto Jinete, 30 Dic. 2016 - https://el-goico.blogspot.com/2016/12/aproximacion-al-significado-del-nombre.HTML
* T’IRA. Diccionario quechua-español, español-quechua, p. 168. https://books.google.com.pe/books?id=C80uAAAAYAAJ
* T’IRAY. Jorge A. Lira, Diccionario Kkechuwa-español, Universidad Nacional de Tucumán, Argentina, 1945.
* TRANKA. https://yazg.wordpress.com/diccionario-quechua