lunes, 20 de diciembre de 2021



MUJER BONITA  / SUMAQ WARMI


 Sumaq warmicha, ¿cuándo conoceré tus ojos?

 Mi mano te ofrece flores y aún no la ves.

Tu presencia me toca y no lo sabes.

Mi beso volador te sigue,

pero entretenida en tu mundo te alejas.


Hasta hoy he naufragado cerca a tus costas.

Mañana tomaré el mar otra vez 

y sostendré mi voz cortejante al empuje de las velas  

para darle a mi amor por ti un destino. 

Sumaq sipas, ¿cuándo me sonreirás?


La paciencia se levanta cada día con mi cuerpo.

Y me he vuelto constructor de frases bonitas.

No habrá camino o territorio desconocido, 

cuando por allí pasen tus cabellos rojos llamándome.

Urpichay, ¿me dejas volar contigo?


Una pausa por el prado, una sonrisa de escape,

un ¡hola! en almíbar me bastará,

para  avivar esperanzas de sol a luna y de luna a sol.

Mi amor planetario hará piruetas en el cielo de ambos. 

Muchachita hermosa, ¿podemos ser?



© FGM. All rights reserved, Dic. 2021.


viernes, 3 de diciembre de 2021

MI AMISTAD CON EL FÚTBOL


Hace años que no juego fútbol, tampoco veo por la tele el "fulbo" local; yo soy solo telespectador de finales y seguidor a distancia del único equipo que llena mi corazón: el Perú. Más que el fútbol profesional disfruto ver a los chiquillos y jóvenes fogueándose en una loza deportiva, en alguna pampa de los pueblos jóvenes o en el gramado de un club provincial; viéndolos me siento uno de ellos y tengo ganas de entrar al campo para hacer lo mío.  

No sé a qué edad comenzó mi amistad con la pelota, supongo que fue en la escuela rural de mi pueblo Gochachilca (Huacrachuco, Marañón, Huánuco), a los cinco o seis años, en el pregrado que se llamaba transición. Tardé en hacerme notar en primaria y secundaria del colegio Mariano Melgar, porque era enjuto y tímido; pero un día llegó mi momento, gracias a que jugaba en veredas, pistas sin tráfico y en la "canchita de la casita blanca"--hoy complejo deportivo-- de Mateo Salado, Cercado de Lima, que aprovechábamos los peloteros adolescentes cuando estaba desocupada, porque no teníamos para pagar el derecho de uso. 


     ¡AL MARÍN LO QUE ES DEL MARÍN!


     Allà por 1988, en una práctica de fútbol en el viejo estadio de San Marcos, mi vehemente amigo Marín Tello corría tras la pelota con una velocidad de locomotora, aunque muchas veces la pateaba a cualquier parte. Le hice un sombrero monumental en el área chica, pero él a los dos segundos estaba encima de mí otra vez, tratando de patear el balón. Era obvio, lo suyo no era el fútbol, pero tenía un físico envidiable, era un atleta completo. Gracias Marín Tello por ser como eres: perseverante, alegre y de reflexiones (a veces no bien entendidas) profundas.


     ¡¡Y AL FLORENCIO, FLORES!!  

     A fines de los 80, San Marcos era un hervidero de voluntades diversas, como el Perú mismo; y como nuestro país, los jóvenes que estudiábamos ahí, también vivíamos entre el oscurantismo insano y violento de SL y el MRTA, y el proceder ciego y represivo del estado aprista. Pese a ello, en la facultad de letras, la gente de comunicación social era la más alegre, deportista y también bohemia. 

Florencio Goicochea era conocido en un principio como «Picardía Florencio», porque la rigidez y seriedad de su cuerpo y rostro delgados, que mantenía durante las clases y las conversaciones en el patio de letras, apenas era rota por una carcajada corta y violenta al momento de festejar una ocurrencia; o desaparecía toda, especialmente cuando Florencio corría tras la pelota, en la improvisada canchita de cemento, dejado por algún predecesor a un lado de las ruinas del Estadio de San Marcos. 

     «Picardía Florencio» era un capo con la pelota; como si jugara con las manos, la llevaba por aquí y por allá, la desaparecía ahí y la aparecía acá, te la sombreaba o te la huacheaba, te la ofrecía o te la quitaba; corría la cancha con una tranquilidad de soberano inca imponiendo su destreza con una gran mueca alegre en sus labios remarcados por un bigotito a lo cantinflas. Casi siempre, coronaba sus incursiones con buenos goles y los festejaba con su media sonrisa pícara. Así como era bueno en la cancha, era mejor en la literatura. Escribía muy bien y admiraba, tanto como yo, a Arguedas, Alegría, Vargas, entre otros más. ¿Qué serán de los escritos de Florencio, Flauers, como lo conocemos ahora? Espero que sigan siendo parte de tus proyectos, viejo amigo.

jueves, 2 de diciembre de 2021


 

POETA PINTOR


Maestro pintor.

 Cíclico viajero.

Padre de genuinas creaciones.

Tú que hablas a trazos de matices

y compones versos a colores,

¿podrías revelarte en lenguaje humano?


Quiero saber de tu libre albedrío.

De tus gritos de independencia en los cuadros.

De tus manos en campaña por la perfección.

De tu pensamiento en lienzo blanco.

¿Sabes que a veces no entiendo tu pintura?


Cuéntame de esos mundos capturados 

en el vaivén de los pinceles.

Háblame del espíritu de tus obras,

del dibujo que tomó cuerpo en silencio, 

del génesis del matiz, de la forma y del fondo.

de las caras invisibles del paisaje, 

de la fantasía que rodea al tamaño de un gesto.

¡Ah!, y del desnudo artístico de las cosas.


Atemperado pintor.

Dime: ¿En el espejo ves contigo a alguien más? 

Hay genios en la orilla de tu oceánico estilo.

¿Quién no quisiera sentirse discípulo de Miguel Ángel

o ser guiado por  los cicerones de Magritte?

¡Qué privilegio recibir a Rembrandt con su equipaje barroco!

¡Mudarse con Picasso al abstracto!

¡Reflexionar con los vecinos arlequines de Humareda!


Decenas de viajantes pasan por la mente de uno solo:

El misionero Van Gogh, tardío descubridor de la luz.

Renoir, forjador de la suprema belleza.

Dalí, tan perturbador como los relojes blandos.

Diego Rivera, robusto pintor social.

Vladimir Kush, creador de metáforas surrealistas.

Un largo etcétera de nombres en claroscuro. 


Pintor poeta.

Es tu taller un simulador de vuelos fantásticos.

Me ha tocado la corriente de tus palabras.

Es tu pintura una poesía en cadencia cromática.

que se proyecta al dorado horizonte pictórico.

Las metáforas brillan en tu universo creativo. 

Y viaja tu sensible mensaje sobre el lienzo. 

¡Vive tu obra de colores!



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